Estructura de la Biblia (Cristianos, Judíos y Católicos


 


Biblia

INTRODUCCIÓN

Libros Biblia Cristiana
La Biblia, también llamada Santa Biblia, libro sagrado o Escrituras, de judíos y cristianos. Sin embargo, las Biblias del judaísmo y del cristianismo difieren en varios aspectos importantes. La Biblia judía son las escrituras hebreas, 39 libros escritos en su versión original en hebreo, a excepción de unas pocas partes que fueron redactadas en arameo. La Biblia cristiana consta de dos partes: el Antiguo Testamento y los 27 libros del Nuevo Testamento. Las dos principales ramas del cristianismo estructuran el Antiguo Testamento de modo algo diferente. La exégesis del Antiguo Testamento leída por los católicos es la Biblia del judaísmo más otros siete libros y adiciones (véase la tabla adjunta). Algunos de los libros adicionales fueron escritos en su versión primitiva en griego, al igual que el Nuevo Testamento. 
Por su parte, la traducción protestante del Antiguo Testamento se limita a los 39 libros de la Biblia judía. Los demás libros y adiciones son denominados apócrifos por los protestantes y libros deuterocanónicos por los católicos.
El término Biblia llegó al latín del griego biblia o ‘libros’, forma diminutiva de byblos, el término para ‘papiro’ o ‘papel’ que se exportaba desde el antiguo puerto fenicio de Biblos. En la edad media, los libros de la Biblia eran considerados como una entidad unificada.


ORDEN DE LOSLIBROS
El orden y el número de los libros es distinto entre las versiones judía, protestante y católica de la Biblia. La Biblia del judaísmo se divide en tres partes bien diferenciadas: la Torá, o Ley, también llamada libros de Moisés; Profetas, o Neviím, dividida en Profetas Antiguos y Profetas Posteriores; y Hagiográficos, o Ketuvim, que incluye Salmos, los libros sapienciales y literatura diversa. El Antiguo Testamento cristiano organiza los libros según su contenido: el Pentateuco, que se corresponde con la Torá; los libros históricos; los libros poéticos o sapienciales, y los libros proféticos. Hay quienes han percibido en esta organización una cierta sensibilidad en cuanto a la perspectiva histórica de los libros: primero, los relativos al pasado; a continuación, los que hablan del presente; por último, los orientados hacia el futuro. Las versiones protestante y católica del Antiguo Testamento ordenan los libros en la misma secuencia, aunque los protestantes incluyen sólo los libros que aparecen en la Biblia judía.
El Nuevo Testamento incluye los cuatro Evangelios; los Hechos de los Apóstoles, que es la historia de los primeros tiempos del cristianismo; las Epístolas, o cartas, de Pablo y otros autores; y el Apocalipsis o Libro de la Revelación. Algunos libros identificados como epístolas —en particular la Epístola a los Hebreos— son en realidad tratados teológicos.

La biblia se divide en dos grandes partes: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.
Testamento se deriva de la palabra latina testamentum
La palabra griega diatheke significaba disposición, contrato
Los setenta traductores griegos, tradujeron del hebreo la palabra Berit= pacto de Soberanía, alianza del Sinaí.
Diatheke=testamento, pacto (lenguaje corriente)
Sintheke=alianza

• División Numérica: dos religiones se rigen por las enseñanzas de la biblia: la Judia y la cristiana, la cual está integrada por católicos, ortodoxos y protestantes de muchas denominaciones.

Los judíos solo aceptan el Antiguo Testamento y lo dividen en tres partes: La Ley, Los Profetas y otros escritos. Está compuesto por 39 libros.

Los cristianos estamos divididos en cuanto a la aceptación del número de libros.
• Para los católicos la Biblia está formada por 73 libros (46 A.T. y 27 N.T.) (Ver anexo1 y 2)
• Los Ortodoxos admiten la misma lista de libros bíblicos que los católicos.
• Los hermanos separados (Evangélicos) admiten solo 66 libros (39 A.T. y 27 N.T.)
El canon del antiguo testamento es la diferencia.

Canon: lista oficial de la biblia Hebrea fijada por los judíos de Israel.
Canon Griego: elaborado por los setenta (Hebreo al Griego), comprende los libros del canon hebreo más siete libros: Tobías, Judit, Sabiduría, Siracida, Baruc, I y II de Macabeos.
Canon Hebreo: protocanonicos (aceptación inmediata)
Canon Griego: deuterocanonicos (aceptación más tarde)
La iglesia católica y la ortodoxa a partir del concilio de Hiponia en el año 383, admitieron no solo los protocanonicos sino también los deuterocanonicos, lista que fue confirmada por el concilio de Trento en 1546.

Los protestantes, en cambio, a partir de la reforma luterana, siguieron el canon Hebreo.

• División Temática: teniendo en cuenta los diferentes temas que nos ofrece la biblia se divide así:

Libros de la Biblia evangélicos (66 libros)


Antiguo Testamento: la ley, los profetas y otros escritos.
  

Libros Antiguo Testamento Evángélico (39 libros)


Hoy dividimos las escrituras así:
El pentateuco o la ley
Libros históricos
Libros sapienciales o didácticos
Libros proféticos

 
Pentateuco: cinco libros, penta: cinco y teuco: instrumentos
Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio.


Libros históricos: son 16: Josué, jueces, Ruth, I y II Samuel, I y II Reyes, I y II de Crónicas, Esdras, Nehemías, Tobías, Ester, I y II Macabeos.

Libros sapienciales: son 7: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés o Qohelet, Cantar de los Cantares, sabiduría, eclesiástico o Siracida.
  
Libros proféticos: son 18: Isaías, Jeremías, Baruc, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amos, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías. 
 

Nuevo Testamento (27 Libros)
 

Libros Nuevo Testamento Evangélico (27 libros)

Libros Históricos: son los cuatro evangelios de: Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y además Hechos de los Apóstoles escrito por Lucas.
Libros Didácticos: pertenece a este grupo 21 epístolas: 13 de San Pablo, 1 carta a los hebreos y 7 epístolas llamadas catolicas.
Libro profético: solamente hay uno: El Apocalipsis o Revelación de San Juan.

División parcial: capítulos y versículos

Capítulos: son porciones más o menos extensas.
Versículos: son porciones más pequeñas de dos o tres líneas.
Esta división nos facilita el estudio y la búsqueda de citas bíblicas.
Ejemplo: Ex. 19,3 Ex. 19,3-5 2 Co. 3,5. 10-15; 20
La división en capítulos se debe a Esteban Langton, quien la introdujo en la llamada Biblia de Paris en 1214 y la división en versículos a Santos Pagnini, en 1528.
Anexo1.Antiguo Testamento Biblia Católica (46 libros)

Anexo2. Nuevo Testamento Biblia Católica (27 libros)


Manuscritos y Versiones Antiguas de La Biblia
Por Donald E. Demaray
Hebreo arameo griego
EL ANTIGUO TESTAMENTO se escribió originalmente en hebreo, y el Nuevo en griego. Aquí y allí hay pequeñas porciones de arameo, idioma de Siria. El arameo gradualmente se convir­tió en lengua popular de los judíos a partir del exilio, y en días del Nuevo Testamento probablemente era la lengua que ha­blaban Jesús y sus discípulos. Daniel 2:4b‑7:28, Esdras 4:8‑6:18 y 7:12‑26, y Jeremías 10:11 fueron escritos en ara­meo. Véase también 2 Reyes 18:26. En los Evangelios escu­chamos a Jesús hablando en arameo: "talita cumi" (Marcos 5:41); "efata" (Marcos 7:34); "Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?" (Mar­cos 15:34; compárese con Mateo 27:46). Además, Jesús empleó la palabra "Abba" que significa "Padre" en el huerto de Getse­maní, y San Pablo usó la misma palabra aramea en Romanos 8:15 y Gálatas 4:6. En 1 Corintios 16:22 tenemos la conocida expre­sión "Maran‑ata" ("Señor nuestro, ¡Ven!"). En Hechos 1:19 tenemos "Aceldama" ("Campo de sangre").
El arameo, aunque emparentado con el hebreo, no se deriva del mismo. Ambos son lenguas semíticas, como el árabe, asirio, babilonio, cananeo. Son lenguas muy distintas de los idiomas europeos como el castellano, el francés y el alemán. Por ejemplo, en nuestras lenguas occidentales escribimos de izquierda a dere­cha, mientras que el hebreo se escribe de derecha a izquierda. En hebreo, las vocales se pronunciaban pero no se escribían y esto se prolongó hasta el siglo VII d.C. en que las añadieron los maso­retas. Las vocales se indican mediante puntos y pequeñas marcas encima y debajo de las consonantes. Los más antiguos manuscritos bíblicos en griego y en hebreo no tienen ninguna puntua­ción, no hay separación entre las palabras, y están en caracteres unciales (todas mayúsculas).

Koiné
     El griego del Nuevo Testamento es el dialecto común o vulgar de aquel tiempo, conocido como Koiné. Pero, especial­ mente en los Evangelios, es un koiné influido por el arameo. El Koiné traduce dichos arameos, y esto trasluce aquí y allá a través del griego. Jesús hablaba en arameo, y sus palabras se escribieron en lengua griega. Los eruditos del Evangelio suelen traducir el griego otra vez al arameo, y luego de nuevo al griego, como intento por alcanzar la plenitud de sabor de la original lengua hablada. Pero la influencia aramea ‑y la hebrea también, puesto que el Antiguo Testamento es el antecedente del Nuevo‑ no debe exagerarse. En último análisis, el griego del Nuevo Tes­tamento es koiné auténtico, con las inconfundibles características de esa antigua lengua.
¿Por qué se escribió el Nuevo Testamento en esa lengua común? Porque en tiempos de Jesús era el idioma internacional. Un hombre llamado Alejandro de Macedonia desempeñó im­portante papel en hacer que esto fuera así. Alejandro (Si­glo IV A.C.) conquistó gran parte del antiguo mundo civilizado y adondequiera que iba esparcía su idioma. Así que desde la India hasta Roma, y en todas las riberas del Mediterráneo, llegó a hablarse el griego común. Era natural que el Nuevo Tes­tamento se escribiera en esta popular lengua internacional y no en el arameo local. El que así haya sucedido destaca el hecho de que el Evangelio es para el mundo entero y no para un selecto pueblo aislado.

Manuscritos en papiro y pergamino
Antes de la invención de la imprenta en el siglo XV, la Biblia    sólo se conocía en forma manuscrita. Eso significa que el Nuevo Testamento, para no mencionar el Antiguo, se copió a mano durante mil cuatrocientos años y aún en el siglo XVI continuaba copiándose así. Esos ejemplares escritos a mano se llamaban "manuscritos" (Manus en latín significa "a mano" y scriptum significa "escrito"). Los materiales sobre los que se escribieron los antiguos manuscritos eran generalmente de dos clases: papiro (2 Juan 12, en el original) y pergamino (2 Timoteo 4:13). El papiro es una especie de junco, un carrizo (véase "Plantas") que se da en las márgenes del río Nilo. La planta alcanza un grosor como el de la muñeca de un hombre. La médula fibrosa se cortaba en capas verticales finísimas. Las tiras cortadas se pegaban una a continuación de la otra para formar hojas más grandes. Otra tira de tamaño similar se colocaba de través sobre la primera, y las hojas así formadas eran machacadas para formar un mate­rial más delgado. Finalmente se pulían con piedra pómez. Las hojas terminadas variaban de tamaño entre 8 y 20 centímetros por 15 y 45 centímetros, y el color era café claro o grisáceo. La pieza de papiro terminada tenía un aspecto como el de la ilustración siguiente. En el frente de la hoja (el lado para escribir) las ‑ líneas van horizontalmente. Este es el "anverso". Por el "reverso" las líneas van verticalmente. Solía escribirse sobre él con una caña ("cálamus") cortada en forma de pluma para escribir (3 Juan 13), y la tinta (Jeremías 36:18; 2 Juan: 12) se hacía de hollín, goma y agua. Escribían sólo las personas especial­mente adiestradas, y algunos, como San Pablo, que contaban con un secretario (amanuense), dictaban los documentos y al final los firmaban para autenticarlos. El papiro era muy caro; según su tamaño y calidad, cada hoja costaba el equivalente de cinco a 17 centavos oro. Durante siglos se empleó este material, predecesor del papel (nuestra palabra "papel" se deriva de "papiro").
El pergamino (palabra que se deriva de "Pérgamo", ciudad de Asia Menor que a fines del siglo segundo perfeccionó el pergamino y lo exportaba) era más duradero que el papiro. Se hacía de cueros especialmente preparados. Los cueros de oveja y cabra se secaban, y se pulían con piedra pómez. A veces se empleaban animales jóvenes porque su piel producía material más fino; la vitela, pergamino extrafino, se obtenía a veces de animales sin nacer extraídos del vientre de la madre. El perga­mino se empleó desde la antigüedad hasta la Edad Media, cuando gradualmente fue reemplazado por el papel.

El rollo
El empleo del papiro y el pergamino por los israelitas y cristianos hizo posible conservar documentos extensos. Los an­tiguos escribían sobre piedras encaladas, metal, madera, arcilla y otros materiales en los que, por su reducido tamaño, cabía poca escritura.
Cosiendo o pegando con goma varias hojas se formaban largas tiras a cuyos extremos se pegaban rodillos de hueso o de alguna otra sustancia fuerte y duradera. La longitud de los rollos variaba, pero rara vez era más de nueve metros, más o menos el tamaño necesario para el Evangelio de Lucas o el de Mateo. Juan 21:25 parece indicar que al autor del cuarto Evangelio le faltó espacio y se vio obligado a concluir su libro antes de lo que pensaba, por falta de papiro. Como los rollos eran pesados e incómodos, era necesario valerse de ayudantes para sostenerlos, enrollarlos y desenrollarlos mientras los rabinos leían en las sinagogas. Se escribía verticalmente en los rollos, en columnas de cinco o siete centímetros de ancho. Comparativamente pocos rollos antiguos se han conservado; el ejemplar de Isaías conte­nido en los Rollos del Mar Muerto es un raro y magnífico ejemplo de la antigua forma de los rollos. Aun hoy día, en las sinagogas, la Tora (es decir la Ley o el Pentateuco) se escribe a mano sobre pergamino y en la antigua forma de rollo. Estos rollos se emplean en el culto público como en tiempos antiguos.

El libro (códice)
El libro, técnicamente conocido como "códice", se ideó y se empleó sólo después de haber usado rollos durante siglos. En efecto, se cree que la idea de formar libros nació alrededor del siglo i D.C. Su predecesor fue la díptica, constituida por tablillas de madera que se unían mediante una correa y se abrían y cerraban como un libro. Tanto los rollos como los libros se em­plearon del primero al cuarto siglos; después de esto se empleó universalmente el códice. Los primeros libros fueron hechos de papiro o de pergamino. Se ponían varias hojas juntas, se do­blaban por el centro y luego se pegaban por el lomo para formar un "cuadernillo". Varios cuadernillos se unían para formar un       "libro". Frecuentemente cada página contenía varias columnas como sucede en el Códice Sinaítico.
La forma de códice brindaba muchas ventajas, dos de las cuales eran la comodidad y la economía, Aunque fuera grande, era más fácil sostener un libro que un voluminoso e incómodo            rollo. En cuanto a economía, se podían emplear ambos lados de las hojas, lo cual por lo común no era posible en los rollos.    El papiro y la vitela eran escasos y caros, pero con el tiempo el        papel redujo el costo de producción de libros. Desdichadamente no apareció en el mundo occidental sino a mediados del siglo XVIII.
                    
Desaparecieron todos los originales griegos y hebreos
Hoy día no existe ni un solo manuscrito original de la Biblia      griega o hebrea. No se ‑conoce a ciencia cierta la razón, pero quizá la orden que en el año 303 dictó el emperador Diocle­ciano de destruir toda literatura cristiana explique cl hecho. Otra posible razón es que el papiro, material en que probablemente estaba escrita la mayor parte del Nuevo Testamento, no se conserva bien a menos que se guarde en sitio muy seco. Desde cierto punto de vista la pérdida de los originales fue conveniente, pues la humanidad tiende a la adoración de los objetos relacionados      con lo sagrado. Debe adorarse a Dios y no a la Biblia, y mucho menos al papel y la tinta con que está hecha. Si bien se perdieron los originales, la investigación científica nos asegura que la Biblia que leemos es, para todo fin práctico, la misma que se produjo bajo divina inspiración. Pero es importante recordar que todos los manuscritos bíblicos son copias.

Errores de copia
Los rollos y libros eran producidos o por una persona que copiaba de otro manuscrito, o por un grupo que copiaba lo que le dictaban. Es fácil comprender que el amanuense podía, por cansancio o descuido, cometer errores. Pero el método de copia colectiva también producía errores; varias razones lo hacían posible, pero el error principal provenía de lo que los eruditos llaman "error de oído". Cuando preguntamos a alguien si es correcto decir, "aré lo que pude", nos dirá inmediatamente que no, pues creerá que hemos dicho "haré", en vez del pretérito del verbo arar. Otro caso es el de los que bromeando se despiden diciendo: "Otro diablo con usted". (="Otro día hablo"). Simi­lares confusiones lingüísticas ocurren en griego.
Existen también los "errores de vista". Basta revisar la fe de erratas de los libros para ver que no todos los errores son de tipo mecánico, sino que algunos se producen por subconsciente confusión de palabras. Recuerdo el caso que mencionaba una "mula podrida", cuando se trataba de una "muela".

A pesar de todo, asombrosa exactitud
En los manuscritos que han llegado a nuestras manos hay en verdad "errores de oído", "errores de vista", y otras clases de equivocaciones. Pero lo asombroso es que la Biblia se haya conservado tan bien. Aunque copiado millares de veces a mano, la enorme cantidad de manuscritos demuestran que poseemos lo que casi pudiéramos llamar un consecuente y auténtico texto bíblico. Hay una afirmación clásica respecto a la exactitud del Nuevo Testamento, formulada por dos grandes eruditos de la pasada generación, Westcott y Hort: "Las palabras que en opi­nión nuestra aún son dudosas apenas constituyen una milésima parte del Nuevo Testamento" (F. F. Westcott y F. J. A. Hort, editores, New Testament in Original Greek, 1882, vol. II, Intro­ducción, p. 2).
Uno de los factores que contribuyeron a la exactitud del Antiguo Testamento fue la creencia judía en el carácter sagrado de las Escrituras. Respecto a éstas decía Josefo: "...nadie se ha atrevido a añadir, quitar o alterar ni siquiera una sílaba..." (véanse Deuteronomio 4:2 y Jeremías 26:2). El hecho es que las Escrituras judías se copiaban con escrupuloso cuidado. Los escribientes eran los guardianes de los escritos sagrados en tiem­pos bíblicos, a quienes históricamente sucedieron los masoretas (palabra que significa "transmisores"). Los masoretas florecieron entre los años 500 y 100'0 n.C., y sus esfuerzos por conservar el texto bíblico fueron laboriosos y casi increíbles. Se valían de recursos como éstos: contaban cada letra de un libro y deter­minaban la que ocupaba el sitio central; contaban cada palabra y determinaban la central; anotaban el número de veces que una palabra o frase aparecía en la Biblia; los libros que contenían errores eran desechados. De este modo, es fácil comprender por qué las Escrituras nos han llegado casi perfectas. Inciden­talmente, los masoretas, radicados en Babilonia y Tiberíades, a orillas del lago de Galilea, nos dejaron notas, las "Masoras", a la par del texto del Antiguo Testamento. Uno de los más famosos masoretas de Tiberíades fue Aarón ben Asher. Los masoretas conservaron tan perfectamente el Antiguo Testamento, que su obra nos ha llegado como texto patrón, y se le llama "texto ma­sorético", conocido también por la abreviatura TM.

Cambios deliberados                                                                            
Debe observarse que en algunas ocasiones hubo copistas que deliberadamente introdujeron cambios en el texto. A veces creían aclarar así un punto doctrinal. En otras ocasiones creían resolver una  contradicción. Pero mejor hubieran dejado el texto tal como estaba. Algunos copistas colocaban sus cambios en el margen, pero otros los incorporaban en el texto. Hoy día la critica textual tiene que entresacar lo falso de lo verdadero.

Variaciones esencialmente insignificantes
Aunque hay variaciones en los textos bíblicos, más en el Nuevo que en el Antiguo Testamento, la mayoría son de importancia mínima, y ninguna gran verdad doctrinal se pone en tela de juicio por errores textuales. Los muchos manuscritos suministran un testimonio colectivo para dotarnos de un texto utilizable y esencialmente exacto. Probablemente no haya en el      Nuevo Testamento ningún pasaje cuya redacción correcta no se haya conservado. El conocido erudito Federico Kenyon dice que "ninguna doctrina fundamental de la fe cristiana se basa en una redacción controvertida". Añade este comentario: "Jamás será demasiado el énfasis que pongamos al afirmar que, en esencia, el texto de la Biblia es cierto" (Aur Bible an the Ancient Manus­ cripts, Revisado por A. W. Adams, Londres: Eyre y Spottis­ woode, 1958, p. 55).

ALGUNOS ANTIQUÍSIMOS MANUSCRITOS DE LA BIBLIA
Materia prima del crítico textual
Los antiguos manuscritos (textos) y traducciones (versiones) constituyen la materia prima con la cual trabaja el crítico textual. crítico Éste emplea también porciones de la Biblia citadas por los Padres de la Iglesia que dan indicios de las fuentes que empleaban, pero estas citas por lo común no son tan importantes como los textos y versiones en sí. Lo que procuran es restablecer el texto ori­ginal. Generalmente, cuanto más antiguo el manuscrito, más importante es, pero algunos manuscritos posteriores contienen textos muy antiguos y auténticos, en cuyo caso son tan impor­tantes como los ejemplares más antiguos.
Los manuscritos bíblicos no son exactamente iguales, y la crítica textual ha de determinar el texto correcto. El experto cuenta con manuscritos del Antiguo Testamento que datan desde el siglo tercero a.C. hasta el Siglo XII D.C., además de antiguas traduc­ciones en arameo, griego, siriaco, latín y otros idiomas. En cuanto al Nuevo Testamento, tiene documentos que datan desde principios del siglo segundo D.C. hasta el siglo XVI, además de antiguas traducciones en varios idiomas, especialmente latín, si­riaco y copto.
A continuación anotamos algunos de los principales manus­critos que datan del siglo segundo A.C. hasta el siglo quinto D.C.

Rollos del Mar Muerto
Hasta 1947 nuestro más antiguo manuscrito del Antiguo Testamento hebreo, excepto fragmentos relativamente sin impor­tancia, databan de finales del siglo IX D.C. Nuestro más antiguo manuscrito del Nuevo Testamento era mucho más antiguo (en casi ocho siglos) que nuestros más viejos manuscritos del Anti­guo Testamento. Pero ahora contamos con ejemplares de textos hebreos precristianos. Los primeros rollos del mar Muerto se descubrieron en 1947 en una cueva cerca de Qumram, al noro­este del mar Muerto. El primer descubrimiento incluía un rollo completo de Isaías en hebreo, uno de los más antiguos que se hayan descubierto, con fecha del siglo segundo A.C. Éste, como muchos de los otros rollos del mar Muerto, concuerda en forma admirable con el texto reconocido del Antiguo Testamento, el texto masorético. Fue el primero de los materiales de Qumram que se haya publicado, y todavía es el mejor conocido. Después de los primeros descubrimientos, se exploraron sistemáticamente otras cuevas y se descubrieron materiales de cada libro del An­tiguo Testamento, excepto el de Ester. También aparecieron comentarios bíblicos y otras clases de obras literarias. El gran valor de los rollos está en que sus textos hebreos constituyen vigoroso testimonio en cuanto a la confianza que merece el Antiguo Testamento que hemos conocido durante siglos. Los Ro­llos del mar Muerto constituyen el más dramático descubrimiento relativo al Antiguo Testamento en lo que va de siglo.

Fragmento Rylands de Juan (el más antiguo fragmento del N.T., siglo II)
C. H. Roberts descubrió un fragmento de papiro de 6 X 9 centímetros en una colección de la Biblioteca John Rylands, de Manchester, Inglaterra. Éste contiene treinta palabras en griego procedentes del capítulo 18 de Juan (18:31‑33, 37‑38). Es la más antigua porción de manuscrito del Nuevo Testamento que se conoce y data de la primera mitad del siglo segundo. Procede de un códice, no de un rollo. Lo sabemos porque está escrito en ambas caras del papiro, fenómeno raro en los rollos. Los eruditos conocen el fragmento por el símbolo p52.

Papiros Bodmer (alrededor de 200 d.C.)
En 1956, 1958 y 1962 se publicó el papiro Bodmer II. Éste incluye los primeros trece capítulos de Juan en griego, en condición casi perfecta, y fragmentos de los restantes capítulos. Tie­ne fecha de alrededor de 200 D.C. y se encuentra en la Biblio­teca Bodmer, cerca de Ginebra. En 1961 se publicó otro docu­mento Bodmer: Lucas 3:18 hasta Juan 15:8. Puede ser que      su origen se remonte al último cuarto del siglo segundo.
Otros fragmentos Bodmer incluyen Judas y 2 Pedro en griego (alrededor de 200 D.C.), y porciones de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamentos, en griego y copto.
               
Papiros Chester Beatty (siglo III)
Adquiridos en 1930 por Chester Beatty, fue sir Federico Kenyon quien los anunció al mundo en el London Times del 17 de noviembre de 1931. Incluyen porciones del Antiguo y del Nuevo Testamento, y su fecha aproximada es del tercer siglo D.C. (algunos les han asignado fechas en forma más general, fechas que van del segundo al cuarto siglo). Son once códices de papiro, siete del Antiguo Testamento, tres del Nuevo y una parte de I Enoc. Las más antiguas copias de las epístolas paulinas, con algunas lagunas (especialmente las pastorales: I y II Timoteo y Tito) se hallan en el grupo; también porciones de los cuatro evangelios y Hechos que datan de poco después de 200 D.C. Una parte del Apocalipsis completa los papiros que se encuentran actualmente en la biblioteca Chester Beatty, Dublín, a ex­cepción de treinta hojas de las epístolas paulinas que están en la            biblioteca de la Universidad de Michigan, Ann Arbor.

Códice Sinaítico (siglo IV)
En 1844 Constantino von Tischendorf descubrió cuarenta y     tres hojas de pergamino del hoy famoso Códice Sinaítico, en el monasterio de Santa Catalina, en el monte Sinaí. De aquí el nom­bre del manuscrito. A1 parecer, los monjes ignoraban por com­pleto su valor, porque las cuarenta y tres hojas habían sido puestas en un cesto de papeles viejos en donde Tischendorf las descubrió y las rescató. A1 regresar en 1859 logró, aunque con mucha dificultad, persuadir a los monjes para que le dieran lo que había quedado del documento (al parecer, ya estaban enterados de su valor). En conjunto, esta copia del siglo IV incluía todo el Nuevo Testamento y la mayoría del Antiguo. Dos do­cumentos extrabíblicos (la Epístola de Bernabé y parte de El Pastor Hermes) estaban incluidos, haciendo un total de 346 1/2 hojas, 147 1/2 de las cuales constituyen el Nuevo Testamento. El Códice Sinaítico, exceptuadas las primeras cuarenta y tres hojas, que se encuentran en Leipzig, está actualmente en el Mu­seo Británico de Londres. Antes de ser comprado a Rusia en la Navidad de 1933 al precio de £ 100.000, había estado en la Biblioteca Imperial de San Petersburgo (hoy Leningrado) por setenta y cuatro arios. El público británico, incluyendo las igle­sias y escuelas dominicales, aportó la mitad del valor de com­pra, y el gobierno puso la otra mitad.

Códice Vaticano (siglo IV)
Otro conocido documento es el Códice Vaticano, copia del siglo IV. Descubierto en la Biblioteca Vaticana y llevado a París durante un tiempo por Napoleón, actualmente está en la Bi­blioteca Vaticana en Roma, y contiene el Antiguo Testamento griego (es el más antiguo y mejor de los manuscritos de la Septuaginta), y el Nuevo Testamento hasta Hebreos 9:14 (todos los materiales después de esta porción se han perdido). Este y el Sinaítico son códices hermanos, probablemente de origen egipcio. Constituyen el mejor texto griego de que se dispone.

Códice Beza (siglo IV o V)
El Códice Béze es una copia del IV o V siglo y contiene textos incompletos de los cuatro evangelios y los Hechos, además (s. IV o V) de unos pocos versículos de I Juan. Las páginas de la izquierda tienen un texto griego y las de la derecha el texto en latín. Lleva el nombre del reformador Béze, quien lo obsequió a la Univer­sidad de Cambridge en 1581. Lo había adquirido del monasterio de San Ireneo en Lyon, en 1562. Contiene 406 hojas, pero sin duda originalmente contenía por lo menos cien más.

Códice Washingtoniano I (siglo IV o V)
El Códice Washingtoniano I es un importante manuscrito que data del cuarto o quinto siglo. Charles L. Freer lo compró a un vendedor de El Cairo, Egipto, en 1906. El documento, que contiene los evangelios en griego en el orden de Mateo, Juan, Lucas, Marcos (igual que el Códice Béze), está en el Mu­seo de Arte Freer, el cual está relacionado con el Instituto Smithsoniano de Washington, D.C.

Códice Alejandrino (siglo V)
El Códice Alejandrino es un manuscrito, del siglo v del An­tiguo y Nuevo Testamento en griego, además de dos libros extrabíblicos: las Epístolas de Clemente. Se cree que haya sido obra de Thelka el Mártir. El libro fue obsequiado al rey Car­los I en 1627 por Cirilo Lucar, patriarca griego de Alejandría; de allí su nombre. Se halla en el Museo Británico, Londres, y fue uno de los primeros obsequios con que se fundó el museo.

Códice de san Efrén
Un códice incompleto del Antiguo y Nuevo Testamento en Códice de griego, procedente del siglo v, el de san Efrén, se conoce como palimpsesto. El término "palimpsesto", se deriva de dos pala­bras griegas: palin, que significa "de nuevo", y psestos, que significa "borrado" o "raspado"; de modo que un manuscrito pa­limpsesto es uno cuya escritura anterior se ha raspado para que el pergamino pudiera usarse "de nuevo". En 1950, en el monas­terio de Santa Catalina del monte Sinaí, se descubrió un extra­ ordinario palimpsesto, que había sido usado cinco veces y por tanto se le conoce como "palimpsesto quíntuple". En el caso del palimpsesto de san Efrén, el texto bíblico había sido borrado, pero con relativo éxito se emplearon sustancias químicas para restaurar la primera escritura. (Actualmente la fotografía con rayos ultravioleta hace innecesario el empleo de sustancias quími­cas en los palimpsestos.) Un tratado de san Efrén estaba escrito encima de la escritura bíblica. De ahí el nombre del códice. Incluye 64 páginas del Antiguo Testamento y 145 del Nuevo, procedentes de un original de 238.

UNA MULTITUD DE TESTIGOS

Papiros, unciales, minúsculos, leccionarios                               
Los manuscritos del Antiguo Testamento suelen dividirse en pa­piros, unciales y minúsculos; los documentos neo testamentarios en papiros, unciales, minúsculos y leccionarios. Las últimas tres clases se hallan en gran parte en pergamino, y relativamente Pocas en papiro. Los unciales son manuscritos copiados en ma­yúsculas, mientras los minúsculos están en letra cursiva, seme­jante a nuestra escritura inclinada a mano. De los manuscri­tos del Nuevo Testamento hay 247 unciales y 2623 minúsculos. Como los unciales son más antiguos, relativamente pocos se han conservado. Hay 68 papiros y 968 leccionarios, lecciones escri­turales adaptadas para el culto público. Los leccionarios varían del texto del Nuevo Testamento normal, pero están suficiente­mente apegados al mismo para constituir importantes testigos textuales.
En conjunto, los papiros, unciales, minúsculos y leccionarios del Nuevo Testamento suman casi 5000 documentos, y su nú­mero aumenta cada año con los nuevos descubrimientos. Conta­mos con más manuscritos del Nuevo Testamento que del Anti­guo, pero los de éste cuentan a su favor el hecho de que los judíos copiaban sus Escrituras con mayor cuidado que los cris­tianos (véase sección "Exactitud").
Los manuscritos del Nuevo Testamento están anotados en un registro central en Alemania. Caspar René Gregory fue el "registrador" durante mucho tiempo; hoy día el profesor Kurt Aland, de Münster, es el erudito a cuyo cargo está catalogar los manuscritos. Los papiros neotestamentarios están catalogados bajo la letra P, y el número de cada manuscrito está junto a dicha letra, P', P7, etc. hasta P'8. Los unciales por lo común están catalogados bajo una O; de modo que tenemos desde Ol hasta 0247. Sin embargo, en los sistemas más antiguos se clasificaban los unciales alfabéticamente; así, el Códice Sinaítico se conoce todavía a veces por la primera letra del alfabeto hebreo, Alef; el Códice Alejandrino, por A; el Códice Vaticano por B. (En el sistema actual el Sinaítico es 01, el Alejandrino 02 y el Vatica­no 03). Los minúsculos se codifican simplemente por los núme­ros 1‑2.623; los leccionarios se indican por una " 1". Le sim­boliza los evangelios, la los hechos, l p epístolas de Pablo, Ir el Apocalipsis. Los números del 1 al 1968 se añaden para indicar el particular leccionario. Los manuscritos del Antiguo Testamen­to están catalogados según su propio sistema: los unciales nor­malmente reciben una letra, y los minúsculos un nombre. Los nombres Holmes, Parsons y Rahlfs están relacionados con la historia del catalogamiento del manuscrito del Antiguo Testa­mento.

Multitud de testimonios manuscritos
Es realmente admirable que existan tantos manuscritos de la Biblia. Ninguna otra literatura antigua puede jactarse de tan­tos testimonios. En efecto, las obras de las literaturas griega y romana existen en muy pocos manuscritos, y éstos, en su mayo­ría son posteriores al siglo IX D.C.; únicamente los manuscritos del poeta latino Virgilio (copias, desde luego) son de fecha más antigua y. corresponden a 300 ó 400 años después de la muerte del autor. Pero los eruditos bíblicos cuentan con una superabun­dancia de materiales con los cuales trabajar, y los materiales son mucho más cercanos al tiempo de su escritura. Este hecho es otra prueba de la amplia influencia de la Palabra de Dios y su providencial preservación.


TRADUCCIONES ANTIGUAS (VERSIONES)
La Septuaginta (250 A. C. y SS.)
El término técnico que se da a las traducciones es "versión". Hay versiones antiguas, medievales y modernas. La Septuaginta, una traducción del Antiguo Testamento hebreo, es la más vieja de las antiguas versiones en griego. El Pentateuco (los primeros cin­co libros del Antiguo Testamento) se tradujo por ahí de 250 A.C. El resto, incluyendo los libros apócrifos, puede que no se haya completado hasta fines del primer siglo A.C. Algunas partes es­tán escritas en buen griego koiné, otras en griego influido de semitismo. Algunas porciones están fielmente traducidas (el Pen­tateuco), otras abundan en paráfrasis y adiciones (Proverbios). Esta traducción fue fruto de la necesidad, puesto que había mu­chos judíos de habla griega en el mundo antiguo. En efecto, el idioma internacional de la región mediterránea fue durante varios siglos el griego. El nombre "Septuaginta" se abrevia me­diante el símbolo LXX porque, según la tradición, fueron unos setenta los traductores de la misma. Es interesante que los escri­tores del Nuevo Testamento a menudo hayan citado esta versión en vez de las Escrituras hebreas. (Lucas y el autor de Hebreos emplearon la LXX más que los otros escritores del Nuevo Testa­mento; Mateo fue el que menos la empleó.) Por lo menos parte de ella se tradujo en la ciudad egipcia de Alejandría o sus alre­dedores. Los títulos que hoy damos a los libros del Antiguo Testamento proceden en parte de la Septuaginta (parcialmente de la Vulgata, que es la traducción latida de la Septuaginta). Los cristianos primitivos empleaban la Lxx y hasta la adaptaron, llegando con el tiempo a colocarla junto al Nuevo Testamento griego para constituir la Biblia griega completa. Se sometió a revisiones en griego, se produjeron diversas versiones griegas, y fue traducida al copto, etíope, gótico, armenio, árabe, georgiano, eslavónico y latín antiguo. Hoy día aún es el texto normal de la iglesia ortodoxa griega.
              
Pentateuco Samaritano (precristiano)
El Antiguo Testamento hebreo es la Biblia de los judíos, y el Pentateuco hebreo es la Biblia de los samaritanos. Los sama­ ritanos ‑así llamados porque habitaban en Samaria, la cual tomó su nombre de la ciudad de Samaria‑ eran en parte ju­ díos. No se les permitió colaborar en la construcción del tem­plo en días de Esdras y Nehemías, y se aislaron de sus parientes judíos, fundando su propio centro religioso en cl monte Gerizim, cerca de Siquem (la moderna Nablus). Hicieron del Pentateuco su Biblia, cambiándolo y adaptándolo a su historia y modo de pensar (por ejemplo, en Deuteronomio 27:4 "Ebal" ha sido sustituido por "Gerizim"). El rollo Abisha de Nablus, copia del      Pentateuco samaritano, está constituido por dos rollos, ninguno de los cuales es de fecha anterior a la Edad Media. Otra copia existente data del siglo xltl: un rollo que se cree fue descubierto por el sumo sacerdote Fincas en 1355. Europa no poseyó una copia del Pentateuco samaritano hasta 1616. El Pentateuco sa­maritano es simplemente una edición hebrea en letras ligeramente modificadas. Preserva hasta cierto punto una antiquísima tra­dición textual, pero hay tantos cambios por negligencia al copiar y otras razones, que el texto no siempre resulta útil para la crí­ tica textual. En Qumram se descubrió un texto del Éxodo que  tiene afinidad con el Pentateuco samaritano. Los samaritanos existen hoy día en pequeños grupos, y persisten en emplear el Pentateuco como su Biblia.
              
Tárgumes (versiones arameas)
Los tárgumes son paráfrasis o traducciones interpretativas de la mayor parte del Antiguo Testamento (no existen tárgumes de Daniel, Esdras, Nehemías) en arameo. El arameo gradual­mente sustituyó al hebreo como idioma común después del cautiverio babilónico. Con el tiempo las Escrituras hubieron de ser transcritas a la lengua popular. En las sinagogas, pues, se hacían traducciones orales. El traductor era llamado "meturgeman" y la traducción que realizaba era llamada "tárgum". Llegó el mo­mento en que estas paráfrasis orales se consignaron por escrito; algunas eran más literales que otras. En los recientemente des­cubiertos Rollos del mar Muerto se encuentra un tárgum de Job. Fuera de ese descubrimiento del mar Muerto, las copias más antiguas de tárgumes proceden del Siglo v D.C., aunque hay pruebas de que hayan existido en tiempos precristianos. Uno de los famosos tárgumes se llama Onkelos. En 1957 la Biblioteca Vaticana anunció haber descubierto en sus archivos una copia del tárgum conocido como "Jerusalén II", que data del siglo v.

Versiones latinas (siglo II y después Jerónimo)
En el Siglo II D.C., cuando el latín sustituyó al griego como lengua internacional, comenzaron a aparecer traducciones la­tinas. Con el pasar de un siglo o dos, y conforme se extendió el empleo del latín, las versiones latinas crecieron en cantidad, pero llegaron a ser tan variadas y difíciles que Dámaso, obispo de Roma, encargó a un gran erudito de los siglos iv y v la produc­ción de un texto latino estable. Éste fue traducido del hebreo, del latín antiguo y del griego. Jerónimo realizó parte de su obra en Belén. El hecho de que trabajara basado en el texto hebreo es significativo, ya que en su tiempo era costumbre traducir del griego de la Septuaginta. Desdichadamente, la obra de Jerónimo fue adaptada a la Septuaginta, y no fue sino hasta el Renaci­miento y la Reforma que se dio seria atención al texto maso­rético (normal). Por fortuna, nuestras Biblias evangélicas desde el comienzo han buscado apegarse lo más posible al texto hebreo más que al menos estable texto griego.
De la Vulgata hemos recibido términos teológicos tan cono­cidos como "elección", "justificación", "santificación", "salva­ción" y "regeneración". La Vulgata incluye tanto cl Antiguo como el Nuevo Testamento, y su nombre significa "común" (de "vulgar"). Es aún la Biblia oficial de la iglesia católica romana, y fue la Biblia de la Edad Media, aunque no se le otorgó reco­nocimiento oficial hasta el Concilio de Trento en 1546.

Versiones siriacas
El siriaco es un idioma semítico emparentado con el 4rameo y se empleaba en Edesa y la Mesopotamia occidental hasta que el árabe lo suplantó en el Siglo XIII D.C. En las versiones siria­cas se incluyen las que anotamos a continuación.
(1) Diatessaron de Taciano (s. II D.C.) Taciano, convertido en Roma y discípulo de Justino Mártir, preparó una armonía de los cuatro evangelios, entretejiendo los, materiales para formar una historia continua. Realizó su obra alrededor de 180 D.C. y fue el primero en realizar una armonía de esta clase. Se desconoce si la compuso originalmente en siriaco o en griego. Pero de las versiones siriacas fue el Diatessaron el         que circuló más ampliamente hasta el siglo iv, aunque reflejaba sus propias ideas heréticas. En tiempos antiguos fue traducido al árabe y probablemente al latín, e influyó en las armonías me­dievales del evangelio en Europa y en el Oriente.
(2) Siriaca antigua (s. II). En 1892 las señoras Lewis y Gibson, de Cambridge, herma­nas gemelas, descubrieron la versión llamada siriaco‑sinaítica en el monasterio de Santa Catalina, en el monte Sinaí. Es un pa­limpsesto (véase "Códice de san Efrén") y contiene la mayor parte de los cuatro Evangelios. El manuscrito se halla todavía en el monte Sinaí, pero ha sido fotografiado, y en 1894 se pu­blicó una traducción inglesa de la señora Lewis.
Está también la que se conoce como Siriaca Curetoniana, cuyo nombre se deriva de William Cureton, del Museo Británico, se publicó en 1858. Contiene los Evangelios y es una copia de la siriaca antigua, producida en el siglo v. El original fue llevado de Egipto al Museo Británico de Londres en 1842.
(3) Siriaca Peshitta (s. IV). El Nuevo Testamento Peshitta ("sencillo"), revisión de la ver­sión siriaca antigua, realizada probablemente por Rabbula, llegó a ser la "versión autorizada" de la iglesia siriaca. El número to­tal de manuscritos que preservan partes de la Peshitta es 243; casi la mitad de éstos se encuentran en el Museo Británico de Londres. Dos de esos documentos proceden del siglo v (el más antiguo está fechado en 464 D.C.) y decenas de otros proceden del siglo vi. El Peshitta del Antiguo Testamento, por lo menos del Pentateuco, probablemente sea de origen judío o judeocristia­no. En el Nuevo Testamento de esta versión faltan 2 Pedro 2 y 3 Juan, Judas y Apocalipsis.
(4) Versión Filoxenia (principios del s. VI). La Versión Filotenia es otra de las versiones siriacas. A veces la llaman Heracleana porque algunos creen que fue reedi­tada por Tomás de Heraclea. Las variantes textuales del libro de los Hechos que las notas marginales heracleanas consignan son útiles para determinar el texto correcto de ese libro. Se sabe que existen unos cincuenta manuscritos de la revisión heraclea­na, la mayoría de ellos en Inglaterra. La versión Filoxenia origi­nal existe actualmente sólo en forma fragmentaria, y contiene porciones del Nuevo Testamento y de los Salmos. Algunos han sugerido que originalmente la Filoxenia y la heracleana eran dos traducciones enteramente separadas.
La versión siriaca del Antiguo y Nuevo Testamento se co­noce sólo en fragmentos y está en un dialecto propio (arameo­palestino en caracteres siriacos). Data desde el cuarto al sexto siglo, y fue empleada por la iglesia Melquita (iglesia siriaca palestina). Hay fragmentos de esta versión proveniente de la Septuaginta en Roma, Londres, Leningrado y en el monte Sinaí.
El copto era el idioma de los primitivos cristianos egipcios. Se había derivado del idioma de los faraones. No se escribía en jeroglíficos sino en caracteres semejantes a los griegos. En los siglos ni y tv los cristianos "coptos" produjeron la Biblia en sus propios idioma y dialectos. De los diversos dialectos, dos tienen gran importancia. Uno es el sahídico de los cristianos del alto Nilo (al Sur), y el otro es el bohaírico, del bajo Nilo (al norte). Este último era una lengua literaria más que hablada. El Anti­guo Testamento aparece en ambos dialectos, y se basa princi­palmente en la Septuaginta. Hoy día existe el Nuevo Testamen­to completo en bohaírico. Y en sahídico está casi completo. Estas traducciones del Nuevo Testamento no son anteriores al Siglo III D.C., y la bohaírica quizá sea del siglo tv. Los papiros Bodmer (véase páginas atrás) incluyen algunos materiales coptos.

Evangelio de Tomás (cerca del s. IV)
Una extraña versión, si puede llamársela versión, es el gnós­tico Evangelio de Tomás, en copto. Un accidente reveló éste y otros documentos. Ocurrió alrededor de 1945 ó 1946, cerca de la antigua Quenobosquion, a orillas del Nilo, a unos 50 kiló­metros de Luxor, Egipto. Cavando la tierra, unos egipcios (no arqueólogos) dieron accidentalmente con una tumba cristiana. En una vasija de barro se encontraron trece códices en papiro, que contenían unos cincuenta documentos individuales, incluyendo un Apócrifo de Juan y un Evangelio de Felipe. Doce de los libros están en el Museo Copto de El Cairo. El número trece, conocido como Códice Jung, y que contiene el gnóstico Evangelio de !a Verdad, se halla en el Instituto Jung, Zurich. (El gnosticismo fue un culto, primitivo que surgió como amenaza en los comien­zos del cristianismo. Creía en la salvación mediante la "gnosis", conocimiento especial.) Estos trece papiros, a veces llamados papiros Nag Hammadi (Nag Hammadi, no lejos de Quenobos­quion, es el moderno pueblo en donde los descubridores vendie­ron los papiros por el equivalente de ocho dólares con cincuenta centavos), son probablemente copias hechas en el siglo tv de obras griegas procedentes del siglo ti, la mayoría de ellas de carácter gnóstico. El Evangelio según Tomás, publicado por Har­per en inglés y copto en 1959, contiene unos 114 supuestos di­chos de Jesús. El nombre del discípulo Tomás se le puso a la obra para darle autoridad, recurso corriente en tiempos antiguos. La lengua copta del Evangelio de Tomás es sahídica, data de alrededor del siglo tv, pero se basa en un documento griego quizá de mediados del siglo n. Contiene bienaventuranzas y pa­rábolas, y menciona personajes conocidos como San Pedro, Juan el Bautista, Jacobo el hermano de nuestro Señor. Algunos erudi­tos han sugerido que unos pocos de los nuevos dichos quizá sean auténticos, pero actualmente se concede poco crédito a esa opi­nión. La mayoría de los dichos nos son conocidos en los Evan­gelios, en papiros descubiertos a fines del siglo pasado en Oxi­rrincos, o en citas hechas por los primitivos escritores cristianos. Los supuestos básicos del Evangelio de Tomás son gnósticos, no cristianos, y no hay prueba real de que se trate de un testigo pre­sencial. Ninguno de los dichos coincide plenamente con el len­guaje de nuestro Señor en el Evangelio, aunque algunos son si­milares o paralelos. Damos a continuación dos de estos dichos:
Bienaventurados los solitarios y elegidos, porque voso­tros hallaréis el Reino; porque de él procedéis y a él retor­naréis.
Es imposible al hombre montar dos caballos y tensar dos arcos, y es imposible que un siervo sirva a dos seño­res, pues de otro modo honrará al uno y ofenderá al otro.

Nota respecto a los "ágrafos"
" Ágrafos" es un término empleado por los eruditos para referirse a los "dichos" de Jesús que no constan en los Evangelios. Los 114 dichos del Evangelio de Tomás son la mayor colección de ágrafos; otros se encuentran en los escritos de primitivos au­tores cristianos. La palabra "ágrafo" significa literalmente "no escrito", lo cual se refiere al hecho de que los dichos no cons­tan en los Evangelios; están escritos en alguna otra parte, desde  luego. Hay un ágrafo en el Nuevo Testamento: "Más bienaven­turado es dar que recibir" (Hechos 20:35); es un ágrafo, porque no se halla escrito en los Evangelios.

Otras versiones antiguas
(1) Gótica (s. IV). Ulfilas ("Lobezno"), personaje del siglo IV, produjo la ver­sión gótica, inventó un alfabeto y redujo el gótico, dialecto germánico, a idioma escrito. El célebre Códice de Plata –escrito en vitela púrpura con tinta plateada‑ se encuentra en la uni­versidad de Uppsala, data del siglo v ó vi y contiene porciones de los cuatro Evangelios. La gótica es una traducción fiel, aun­que los seis manuscritos que existen están incompletos.
(2) Armenia (s.IV). La Armenia, hecha para los cristianos armenios en el siglo IV, ha sido llamada "Reina de las versiones" por su belleza y exactitud. Mesrop, soldado que se volvió misionero, y Sahak, reali­zaron la traducción. Igual que Ulfilas, Mesrop inventó un alfa­beto. (¡Cuántos alfabetos se han inventado, cuántas lenguas se han reducido a la escritura en el proceso de traducir la Biblia!) La versión armenia fue revisada algunas veces después del si­glo v.
(3) Georgiana (cerca del s.V). La versión georgiana fue la Biblia de los antiguos pueblos de Georgia, ubicados en la región montañosa entre los mares Negro y Caspio. Por primera vez oyeron el Evangelio en el           siglo IV, pero su traducción probablemente no se hizo hasta el siglo V.
(4) Etiope (cerca del s. IV o V). Poco se sabe respecto al origen del cristianismo en Etiopíá (v. Hechos 8:26‑39). También se desconoce exactamente cuándo obtuvieron la Biblia, pero quizá haya sido en el siglo IV o V. El más antiguo ejemplar de esta versión es del siglo XIII. La mayo­ría proceden de los siglos XVI y XVII.
(5) Nubia (fecha desconocida). Nubia estaba ubicada entre Egipto y Etiopía. A partir del siglo m hasta el XIV estos pueblos abrazaron el cristianismo des­pués que el Islam se convirtió en su religión. De la versión nu­bia se conservan sólo fragmentos del siglo x u xii; no se sabe cuándo se realizó la versión original.
(6) Sogdiana (fecha desconocida). La versión Sogdiana (Asia central) es muy incompleta y poco se sabe respecto a la misma.
(7) Arabe antiguo (fecha desconocida). Las traducciones en árabe antiguo se realizaron en el siglo VIII por Juan, obispo de Sevilla, en el siglo x por Isaac Velásquez, de Córdoba y en el XIII, en Egipto. No se sabe si hubo traduc­ciones anteriores al siglo VIII.
(8) Eslavo antiguo (cerca del s IX). En el siglo IX, según la tradición, los hermanos griegos Cirilo y Metodio, misioneros a los eslavos, comenzaron una traducción de los evangelios. Hay unos doce manuscritos de la versión en eslavo antiguo de los Evangelios, procedentes de los siglos XI al XIV.


Los Libros de La Biblia
Haga click en cada uno de los títulos subrayados para ver un resumen del mismo
Libro
Resumen
Creación y establecimiento de la relación del pacto.
Liberación del Pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto
Ley ceremonial
El pueblo de Dios vaga por el desierto
Moisés entrega la Ley de nuevo antes de que el pueblo entre en la tierra prometida.
Libro
Resumen
Conquista y división de la tierra prometida.
Varios jueces o líderes militares rescatan a la nación de Israel.
Hermoso relato sobre el amor y el cuidado de Dios.
1 y 2 Samuel
La historia primitiva de Israel que incluye los reinados de Saúl y David
1 y 2 Reyes
Historia política de Israel concentrada en los reinados de ciertos reyes desde el tiempo de Salomón hasta el cautiverio babilónico del pueblo judío.
2 Crónicas
Historia religiosa de Israel que abarca el mismo período de 2 de Samuel y 1 y 2 de Reyes.
Regreso del pueblo Judío del cautiverio en Babilonia.
Reedificación de las murallas de Jerusalén después que los cautivos regresaron de Babilonia.
Cuidado de Dios hacia su pueblo bajo dominio gentil.
Libro
Resumen
Evaluación de los problemas del mal y el sufrimiento humano.
Libro de canto o himnario del antiguo Israel.
Dichos sabios y observaciones creadas para fomentar conducta y actitudes apropiadas.
Descripción filosófica de lo vacía que es la vida sin Dios.
Canto de amor que representa la belleza de una relación humana como símbolo de amor divino.
Libro
Resumen
Profetas Mayores
La principal profecía de condena y consolación mesiánica.
Mensaje de juicio contra la moral de Judá y el deterioramiento espiritual.
Cinco poemas de lamento por la caída de Jerusalén.
Profecía del juicio durante el cautiverio babilónico.
Libro de profecía sobre los postreros tiempos.
Profetas Menores
Mensaje de condenación a Israel seguido por el perdón de Dios.
Predicción de la invasión extranjera como juicio de Dios.
Edicto de juicio contra las naciones, sobre todo a Israel.
Libro que profetiza la destrucción total de Edom.
Relato de un profeta desobediente que llevó a Nínive al arrepentimiento.
Predicción de juicio y promesa de restauración mesiánica.
Profecía sobre la destrucción de Nínive
Un profeta que discutió con Dios y alabó su inminente juicio contra Judá.
Predicción de juicio destructivo seguida de tremenda bendición.
Llamado a reedificar el templo después que regresan de Babilonia.
Profecía mesiánica que llama a terminar la construcción del templo.
Profecía de destrucción seguida de la bendición mesiánica.
Libro
Resumen
Se presenta a Cristo como el cumplimiento de la profecía mesiánica del Antiguo Testamento.
Quizás el primero de los Evangelios, se centra en el ministerio de Cristo.
La biografía más completa sobre Cristo, enfocándose en su perfección y ministerio de salvación.
El Evangelio más simbólico y profundamente espiritual que presenta que presenta a Cristo como Hijo de Dios, el Cordero que quita el pecado.
Historia de la Iglesia Primitiva
Libro
Resumen
Historia de la expansión de la Iglesia primitiva
Epístolas del apóstol Pablo
Libro
Resumen
Explicación de la fe cristiana para los judíos y gentiles, dirigida a la iglesia en Roma.
Instrucciones a la iglesia de Corinto que lidia con problemas entre cristianos.
Defensa de Pablo y explicación de su apostolado.
Importancia de la necesidad de justificación por fe antes de las obras
Carta a la iglesia de Éfeso explicando la posición del creyente en Cristo
Carta gozosa a la iglesia de Filipos, relata la fe triunfante de Pablo durante su encarcelamiento.
Consideración de la supremacía de Cristo, escrita a la iglesia de Colosas.
Instrucciones a la iglesia de Tesalónica sobre la venida del Señor.
Manuales de liderazgo para el joven pastor en Éfeso.
Manual de conducta cristiana para líderes de la iglesia, escrita a un joven pastor en Creta.
Petición por la unidad cristiana y el perdón del esclavo fugado.
Epístolas Generales
Libro
Resumen
Presentación de Jesucristo como Sumo Sacerdote, dirigida a los creyentes judíos.
Instrucciones Prácticas para el Cristiano aplicado.
Pedro consuela y anima a cristianos que sufren.
Advertencia de Pedro contra los falsos maestros.
Recordatorio de Juan sobre la plenitud de la humanidad de Cristo.
Carta de aliento y aprobación de Juan.
Nota personal de aprecio de Juan para Gayo.
Fuerte advertencia contra falsos maestros.
Profecía de aliento sobre los días finales y el triunfo definitivo de Dios
Tomado del Nuevo Diccionario Ilustrado de La Biblia


Origen y Desarrollo de La Biblia en español
Fundamento Literario.
I. Copias Antiguas
Estas posiblemente fueron hechas de los manuscritos originales. Tres de los principales son:
  1. El Códice Sinaítico: un códice (primer libro compilado) de La Biblia Griega, perteneciente al siglo IV. Adquirido en la República Soviética de Rusia por Gran Bretaña en 1933 y que ahora está en el Museo Británico.
  2. El Códice Alejandrino: Probablemente escrito en el siglo V, que ahora está en el Museo Británico. Contiene toda La Biblia Griega a excepción de cuarenta hojas que se perdieron.
  3. El Códice Vaticano: Que está en la biblioteca Vaticana en Roma, contiene originalmente toda La Biblia, pero algunas partes se han perdido. Escrito Probablemente en el Siglo IV.
II. Versiones y Textos de la Antigüedad.
  1. La Septuaginta (o traducción de los 70) : Es una traducción de las escrituras hebreas del Antiguo Testamento al Griego, hecha en Alejandría por 70 eruditos judíos (algunos entendidos dicen que 72) cerca del año 250 a.C.
  2. El Pentateuco Samaritano: No es propiamente una versión, pero el texto hebreo fue conservado en letras samaritanas.
  3. Peshitta o Siríaco: Contiene toda la Biblia, la fecha es incierta (probablemente Siglo I o II), es una traducción a la lengua común de ciertas partes de Siria.
  4. La Vulgata: Contiene La Biblia completa, traducida al latín por Jerónimo en Belén. Completada cerca del año 400 d.C. Por mil años fue La Biblia usada por la Iglesia Católica Romana.
  5. El texto Masorético: Una edición de las Escrituras hebreas (Antiguo Testamento) desarrollada por eruditos judíos del año 500 al 950 d.C., en la cual los puntos en las vocales fueron introducidos por primera vez en el texto hebreo consonántico (de solo consonantes).
Las Versiones Españolas.
Con relación a la traducción de La Biblia a la lengua española podemos distinguir tres períodos que  para nuestra conveniencia podemos llamar
Tomada de La Biblia de Referencia Thompson, índice temático 4195.

Biblia online de estudio: http://se.bibliaparalela.com/
Descarga de diferentes versiones de biblias (incluyendo la católica): 
http://www.geocities.ws/bibliotecahatzofeh/biblias.html
http://www.corazones.org/biblia_y_liturgia/biblia/a_biblia.htm
Apócrifos: http://www.geocities.ws/bibliotecahatzofeh/apocrifos.html


http://silenciopensamientoyvoz.blogspot.mx/2011/10/estructura-de-la-biblia-cristianos.html


Etiquetas

ALIMENTOS (86) Alma (8) ARTE (50) ASTRONOMIA (61) BIBLIA (43) BIOGRAFIAS (33) Cayetano Arroyo (16) CEREBRO (92) CIENCIA (135) CONCIENCIA (111) CONSPIRACIONES (49) CREENCIAS (153) CUENTOS (133) CURIOSIDADES (101) DALAI LAMA (23) Deepak Chopra (16) DERECHOS HUMANOS (8) DESCUBRIMIENTOS (13) DESPERTAR (56) Diccionarios (8) DOCUMENTALES (321) ECOLOGIA (22) ECONOMIA (43) EDUCACION (11) EGO (45) Escritos (8) ESPIONAJE (40) ESPIRITUALIDAD (442) EXTRATERRESTRES (33) FILOSOFIA (46) FOTOS (44) FRASES (200) HISTORIA (72) HUMOR (50) INTERNET (79) KABBALAH (168) KABIR (16) KRISHNAMURTI (19) Lao-Tse (17) Lenguaje Corporal (17) LEY DE ATRACCION (52) LIBROS (4) LUGARES (20) MAYAS (10) Meditación (42) METAFISICA (27) MEXICO (15) Motivación (33) MUSICA (260) NEGOCIOS (47) NOTICIAS (38) Omar Khayyam (4) Osho (35) PELICULAS (65) PNL (20) PODER (27) POESIA (107) PROFECIAS (14) PSICOLOGIA (109) QUANTICA (30) REENCARNACION (8) REFLEXIONES (512) RELACIONES (68) RUMI (96) SALUD (213) SEXUALIDAD (65) Shams Tabrizi (10) SOCIOLOGIA (39) Suzanne Powell (15) TAGORE (10) TALENTO (6) TECNOLOGIA (59) Thich Nhat Hanh (18) Vida (85)

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Buscar en este blog:

Cargando...